Cuando llegamos a Power Window Mexicali, el taller era funcional pero operaba en un caos total.
- No existía ningún sistema de registro; los datos de los clientes se apuntaban donde fuera.
- La recepción era un punto de reunión desorganizado, sucio y poco profesional, lo que demeritaba cualquier esfuerzo de marketing.
- Los precios no estaban estandarizados y no había control sobre las ventas, los cobros o los procesos de trabajo.
“No se registraban los trabajos recibidos, el teléfono del cliente se anotaba en un cuaderno, un post-it o incluso en el vidrio de algún carro de otro cliente…”
“El espacio para atención a clientes tenía un sillón roto, un escritorio lleno de papeles, herramienta… era el punto de reunión del dueño y sus amistades…”
